Emociones y coaching

Zeus y Skiffington , ofrecen una serie de principios generales a modo de pautas para facilitar el trabajo con las emociones:

  • Responsabilidad de nuestras emociones. Las emociones no deben ser quienes guíen nuestra vida, no debemos dejar que éstas nos controlen. Uno mismo es el que debe decidir como actuar. El coachee tiene que ser consciente, conocer y guiar sus propias emociones, para así abrirse a otras alternativas y nuevas elecciones.
  • Responsabilidad de las elecciones y acciones. Las personas somos responsables de las elecciones y decisiones que tomamos. El coachee debe elegir, decidir lo que será más adecuado para sí mismo.
  • Las emociones carecen de un valor moral intrínseco. Las emociones no son buenas o malas, sino morales o inmorales. Ésta dicotomía aparece de la cultura y la sociedad.
  • Las emociones no son funcionales ni perjudiciales en sí mismas. Las emociones no tienen por qué ser necesariamente negativas, pueden ser funcionales cuando su intensidad es moderada.
  • Las emociones pueden ser contradictorias. Aún así, el coachee tiene que permitirse explorar los distintos aspectos de sus sentimientos. Así, se puede desarrollar un mayor nivel de autoconsciencia y una mayor capacidad para abordar la ambivalencia y la ambigüedad.
  • Diferencias culturales y de género en la expresión emocional. El coach tiene que ser consciente de las diferencias culturales y no imponer sus valores al coachee, ya que hay culturas que abogan por la expresión de los sentimientos y emociones y otras en las que se valora la intimidad de las mismas.