Estamos antes una crisis económica y social de gran envergadura dónde miles de personas llevan incluso años presentándose a entrevistas de trabajo sin conseguir un empleo.

En muchas ocasiones, la persona candidata se encuentra desconcertada por miles de razones y se autocuestiona diariamente preguntas tales como: ¿debo llamar a la empresa y preguntar si he sido seleccionado/a?, ¿debo enviar un correo electrónico completando más información sobre mi Curriculum?, ¿sería positivo buscar a personas que trabajen en esa empresa para contactar con ellas por Linkedin y así me puedan recomendar?, ¿he adaptado lo suficiente mi currículum?, ¿he podido transmitir lo buen candidato/a que soy?.

En el proceso de selección, existen diferentes etapas y es muy importante tomar conciencia de en cual estás en ese momento.

En primer lugar debes conocerte a ti mismo/a, ¿te has preguntado alguna vez cuáles son tus valores personales y/o profesionales? Nos cuesta mucho “sacar a la luz” cuáles son nuestras habilidades y competencias pero actualmente existen numerosas herramientas que nos ayudan a conseguirlo.

“Darse cuenta” y trabajar en ello es un paso muy importante para determinar hasta donde queremos llegar y que es lo que necesitamos para conseguirlo.

En tu trayecto profesional, has conseguido determinados logros, ¿tienes claro que logros conseguiste en esa empresa para la que trabajaste? Si no lo tienes claro tú, ¿cómo piensas transmitírselo a la persona que te está entrevistando?

Durante el desarrollo de la entrevista, cometemos errores que no nos hubiésemos permitido si fuésemos conscientes de la importancia que suponen.

Cuando la persona que te está entrevistando te pregunta sobre acontecimientos concretos, pretende comprobar la veracidad de los que estás diciendo. Puedes ser muy bueno/a en algo pero si no me puedes detallar al máximo una situación en la que lo fuiste, no te puedo considerar bueno/a.

Hay una serie de competencias y/o actitudes que buscan la mayoría de las organizaciones: trabajo en equipo, autoaprendizaje, entusiasmo…

En muchas ocasiones, no estaría de más preguntarse qué es lo que uno quiere para su vida personal y seguramente que la respuesta sería: encontrar a un/a persona honrada, entusiasta, positiva, trabajadora… Lo que podemos querer para nuestra vida, lo queremos también para nuestra empresa partiendo de un mínimo de conocimientos y/o aptitudes determinadas para el puesto.

Somos personas y no se trata de “vender” algo que no tienes, se trata de “mostrar lo que vales”.