Se define “entrevista” como una conversación verbal que se establece entre dos o más personas, que son el entrevistador y el entrevistado, orientadas hacia un propósito concreto. La entrevista se compone de una serie de preguntas dirigidas a una persona.

Por lo general, es el entrevistador el que toma la iniciativa de la conversación, haciendo preguntas concretas y decidiendo cuando la entrevista cumple con los propósitos esperados. El entrevistado proporciona la información sobre su propia persona, su experiencia o sobre un tema concreto.

Dependiendo del número de personas que interrogan al entrevistado, la entrevista será de tipo individual o colectiva.

En el caso de la entrevista individual es una sola persona la que pregunta, mientras que en la colectiva hay más personas.

Es importante establecer una buena sintonía con el entrevistado para que se sienta cómodo y seguro a lo largo de la entrevista. Además, es también importante observar y calibrar su comportamiento para realizar las preguntas adecuadas.

A la hora de realizar una entrevista se recomienda planificar el contenido y la estructura de la misma con anterioridad. Por ello, se recomienda seguir los siguientes pasos:

La guía para la entrevista supone una herramienta que facilita el trabajo reflexivo para la organización de los posibles temas que se tratarán.

Además, es de gran utilidad para realizar entrevistas cualitativas, que son flexibles y dinámicas. Este tipo de entrevista se denomina entrevista abierta, porque no se basa en un cuestionario previamente elaborado.

En esta guía se crean una serie de preguntas que tienen relación directa con el tema tratado y los campos de los que se quiere sacar información. Las preguntas se anotarán conforme se vayan pensando.

Después de crearlas se revisan y se retocan y se organizan de manera que sigan una secuencia lógica. Por lo general, se combinan preguntas abiertas y cerradas.

Las preguntas abiertas se caracterizan por ofrecer un mayor número de interpretaciones. En cambio, las preguntas cerradas se caracterizan por ser restrictivas ya que son más concretas, y en su mayoría se responden con un “sí” o un “no”.

También se consideran preguntas cerradas las que tienen una respuesta breve. Este tipo de preguntas ayuda al entrevistador a controlar la situación, además de obtener más información en poco tiempo.

Se recomienda que la entrevista sea abierta y sus preguntas se deben enunciar de forma simple, directa, clara, precisa, imparcial y coherente.