En el mundo empresarial, siempre hablamos de la importancia de comunicar bien una marca para posicionarla correctamente y diferenciarla de la competencia. ¿Pero qué pasa cuando hablamos de persona y no de productos?

Aquí es donde da lugar el de Personal branding o marca personal. Este concepto hace referencia a la imagen que tenemos principalmente en la web, que en algunas ocasiones es intencionada porque gestionamos nuestra marca personal y en otras se muestra de manera inconsciente.

¿Cómo podemos gestionar nuestra marca intencionadamente? Para ello, es absolutamente necesario que definas tus objetivos, es decir, quien quieres ser, que quieres comunicar y cuáles son tus intenciones. Una vez colocados en la casilla de salida, sabemos cuál es nuestra meta y por tanto podremos diseñar y realizar actividades en base a ello.

Una vez que has definido tus objetivos, tienes que comunicarlos con la audiencia que los comparte. Es imposible pretender gustar a todo el mundo, tienes que dirigirte a aquellas personas que han fijado unos objetivos igual o similares a los tuyos y por tanto que se mostrarán proactivos de cara a tus actuaciones.

Por último y más difícil, consiste en conseguir que tu audiencia te perciba de la misma manera que tu estas intentando transmitir.

Crear una marca personal no se trata de un trabajo que se realiza en un breve periodo de tiempo, sino que es una tarea de pequeños pasos en los que de manera continuada conseguirás ir creando tu espacio, un trabajo por y para ti.