En el 2014 se efectuaron 16,7 millones de contratos de los que el 8% fueron indefinidos.

Desde el inicio de la crisis y hasta el año 2014, España no había creado empleo.

El número de afiliados a la Seguridad Social creció en 417.574 personas y el número de parados se redujo en 253.627.

La gran mayoría de estos puestos de trabajo se dieron en unas situaciones de precariedad y por ello, se generó en su mayoría empleo de mala calidad.

Se prevé en 2015 que se superen estas cifras de creación de empleo pero a consecuencia de crear empleo temporal y precario.

El 43,5% de los contratos indefinidos que se firmaron fueron a tiempo parcial.

Los contratos formativos y en prácticas, una forma contractual que aumenta considerablemente. Cada día se publican ofertas de empleo buscando personal con experiencia para cubrir puestos de trabajo que se formalizan con este tipo de contratos.

El salario roza el Salario Mínimo Interprofesional y esto sin hablar, de jornadas partidas absurdas y la pérdida de los derechos laborales conseguidos.

El miedo de perder el empleo y no encontrar otro, hace que miles de personas en España trabajen de una manera poco productiva, precaria y temporal.

Hablamos de poco productiva por trabajar sin expresar opiniones (pérdida de talento) y jornadas extensas , precaria por el salario y la temporalidad  y sin motivación, por trabajar realizando tareas que no te realizan con jefes y no líderes y sin una recompensación de ningún tipo.